La actitud es el comportamiento que emplea un individuo frente a una determinada situación. Puede ser una forma de ser o un comportamiento, o simplemente una actuación. Según R. Jeffress. «La actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida», pero C. M. Judd. Dijo “Las actitudes son evaluaciones duraderas de diversos aspectos del mundo social, evaluaciones que se almacenan en la memoria”. Cada autor entiende la actitud desde una perspectiva distinta, según su propio argumento y experiencia, pero cada definición tiene que ver con las emociones y la mentalidad.
Pero no me voy a enfocar sólo en la palabra actitud, aunque es la protagonista de este texto. Con las definiciones anteriores puedes tener una idea de lo que es, si analizas el título por cada palabra, veras que más allá de la protagonista, tengo a una antagonista muy poderosa, y es una palabra muy fuerte y temerosa cuando la escuchan.
¡Virus! Un virus, es un microorganismo compuesto de material genético protegido por un envoltorio proteico, que causa diversas enfermedades introduciéndose como parásito en una célula para reproducirse en ella. También hay una definición muy simple, que es la que más está acorde a lo que quiero describir en este caso; es un agente infeccioso microscópico que exige una célula huésped viva para multiplicarse. Los virus suelen causar enfermedades, y su nivel de contagio hace que sean más peligrosos. Tomando la actitud como un virus, metafóricamente hablando es algo que puede contagiar tanto positivamente como negativamente a quienes están relacionados.
Un ambiente laboral formado por empleados con actitud positiva ayuda a aumentar la productividad y el rendimiento, pero cuando sea lo contrario, afecta a todas las aéreas, dado que todos los departamentos de la empresa están conectados entre sí y la efectividad de ella depende del trabajo en equipo para poder lograr sus objetivos y alcanzar sus metas.
El virus de la actitud laboral, es el comportamiento que modela cada personal dentro del ámbito laboral; existen un sinnúmero de virus que pueden acabar con una empresa en un dos por tres si no se cura a tiempo. Si eres gerente o jefe de algún departamento, notas que algunos de tus empleados padecen de esos virus, debes diagnosticar inmediatamente y fumigar el área antes de que sea demasiado tarde. A continuación, describiré algunos de los virus más potentes y virales que mayormente puede padecer tu personal.
La resistencia al cambio: Este virus es igual de peligroso como el COVID-19, no hay tratamiento, porque cuando un personal se sienta bien en lo que hace y en como lo está haciendo, no hay quien le diga lo contrario. Cuidado, cuando tienes una persona que se resiste al cambio, es capaz de defender su zona de confort con unas y dientes. Ve el cambio como una amenaza para su puesto, y entiende que todo está bien como está y que no necesita ninguna mejoría; debes capacitarlo y mostrarlo los beneficios que dicho cambio puede traer a su vida tanto a nivel personal como profesional, haz que lo vea como esa oportunidad que estaba esperando para mejorar su vida. No se va a curar, pero puede lograr que acepte pequeños cambios simultáneamente.
El pesimismo: Este tipo de personal siempre ve las cosas negativas de la empresa, por más cambio que haya, no puede ver lo bueno en ella. Es igual que la Gripe Aviar, es fácil de contraerse, sus síntomas dura un tiempito en hacerse notar, sólo se necesita dos o tres charlas para que los que están alrededores de una persona pesimista crea que las cosas buenas no pasan. Es incapaz de motivar a sus compañeros o de ver algo bueno en lo que hacen. Muchas veces, esa actitud se debe a una falta de autoestima, y se debe trabajar sus emociones con la técnica de PNL para reunirlo con su pasado y hacer esa conexión que se quedó sin hacerse cuando era un niño. Mientras tanto, lo vas mostrando lo importante que es para la organización y que el papel que desempeña tiene mucha importancia para el crecimiento de la misma.
La irresponsabilidad: En todas las empresas existen un personal irresponsable, pero debes tener mucho cuidado porque ese virus afecta al entusiasmo y el compromiso de los demás. Es como la Fiebre Amarrilla, no existe un tratamiento específico para la él, sólo puedes controlar los síntomas y limitar las complicaciones. Cuando un empleado no cumple con lo asignado, retrasa el trabajo de todos, y si depende de su departamento, la entrega y el cumplimiento con los clientes externos pueden verse afectado. Es mejor controlarlo de cerca antes de que sus compañeros caigan en incumplimiento por su contagio.
La perfección: Una persona perfeccionista es muy buena para un equipo de trabajo, porque hace y se encarga de que todo salga muy bien. Pero, su actitud puede afectar a los demás porque no todos tienen la misma capacidad para lograr un trabajo con una calidad tan exacta. Este virus es considerado como la Fiebre Lassa, es un virus que suele tener un inicio gradual en los que lo padecen, a medida que va desarrollando va afectando a todo el ambiente de trabajo. Para ese personal la calidad está antes de todo, incluso su propio bienestar; se mata para lograr que todo salga como lo quiera, pero cuando un compañero no cumpla con sus expectativas se siente decepcionado, puede llegar a insultarlo y minimizarlo. Hay que vacunar al personal que padece de este virus para que su actitud no cueste la empresa una suma en demanda para acoso laboral.
La mensajería: En este caso no es el que haga las entregas, aunque también entrega. El mensajero o el entregador de noticias, es aquel empelado que se encarga de difundir las informaciones con una exageración como si fuera cierta. Pasa su mayor tiempo en contar noticias sin que nadie le pregunte, olvida por completo de su trabajo. Es como el virus de Ebola, puede causar grandes fallas orgánicas, hasta la muerte. Con un personal así, la empresa puede tener grandes conflictos, porque nadie puede corroborar lo que él dice, y al parecer es el único que siempre está en el lugar de los hechos; y aunque lo hayas despedido, sus efectos pueden perdurar un buen tiempo en el organismo de la institución, como el virus ébola en el cuerpo humano.
El informante: Es un personal que siempre se entera supuestamente de todo, no se le escapa nada. En ocasiones lo que él dice suele ser ciertas, porque es un personal con contacto, servicial y a menudo está en lugares donde se discuten cosas importantes. Es igual que virus Dengue, los síntomas a menudo pueden ser leves o graves; todo depende a quien le cuenta el rumor. En ocasiones el contagio puede ser más resistente, porque si lo que el cuenta es cierto, la gente lo tendrá como fuente de notica para enterarse de todo lo que pasa dentro de la organización. Cuando no tiene información puede inventarla, y sus seguidores pueden ser más peligrosos que él, dado que el será un simple portador del virus, pero los que se contagian son los peores. Un despido será la solución correcta, porque así evitarás la propagación del dicho virus en la institución. Emputar el personal no significa que la empresa no puede volver a contagiarse con el mismo, pero hay que evitar una segunda aparición porque el efecto sea letal en caso de un segundo contagio como en caso del virus dengue.
La actitud puede ayudar o impedir a alcanzar las metas, hay buenas y malas. Realizar un diagnóstico para descubrir el motivo de las malas actitudes, porque muchas veces las verdaderas razones de un mal comportamiento pueden permanecer ocultas. La desalienación de las metas es una de las causas principales de la mala actitud en el lugar de trabajo, cuando las metas del personal no coinciden con aquellas de la empresa, puede causar furia en cada empleado, por ello es importante encontrar un punto de encuentro.
Al finalizar la fumigación de tu empresa, debes remplazar las malas costumbres por unas nuevas bien definidas que se adapten a los objetivos propuestos. Mantener una investigación abierta para descubrir que está afectando a cada operario y que es lo que produce tensiones para evitar problemas y mejorar el ambiente.
Existen varios modos de combatir cada uno de esos virus, y la mejor manera es tratar cada tipo según su espese y en la medida que va presentando los síntomas; hacer que la gente contaminada se toma en cuenta sus valores y la razón por la cual ha sido contratada por la empresa es algo realmente importante de hacer si quieres construir un lugar de trabajo más adecuado para todos. No existe una empresa libre de virus, pero hay que tratar de reducir lo más que puedes la cantidad que hay dentro de la tuya, y mantenerlo controlado bajo tratamiento para lograr un ambiente saludable para todos.