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Lo que  aprendí con mi vehículo

Para muchas personas tener un carro, un automóvil es un lujo, pero para otras es sólo un medio de transporte. En el caso mío es todo lo anterior y algo más. Para hacerte corta la historia, tengo casi un año con mi vehículo, pero desde que lo tengo no dejo de enseñarme cosas nuevas cada día.

Lo primero que me enseñó fue que tener miedo no es algo malo, y estar acompañada de personas miedosas no significa tampoco que sus miedos te contagiarán, al contrario, para mí fue una manera de desarrollar más potenciales. Como ya saben, vivo en República Dominicana, tenía que traerlo desde Haití, pero mi esposo no quiso que yo manejará  tanto porque es mucho la distancia. Estaba acompañada de un amigo del, pero lo que no sabíamos era que el amigo no tenía mucha práctica, no estaba capacitado para conducir en un viaje tan largo, además tenía miedo de la carretera; lo que me puso en una situación muy complicada y terminé manejando yo sola desde Haití hasta llegar a Santiago de los caballeros.

Muchas veces estamos emprendiendo un proyecto con alguien, y notamos ciertos miedos, algunas angustias en esa persona, en vez de aprovechar dicha situación para maximizar nuestras potenciales lo que hacemos es retroceder; desperdiciamos esa oportunidad de conocernos, de saber  nuestra  verdadera capacidad, nuestro valor como persona. A menudo nos escondemos detrás de esa sensación, la cual debería ser nuestro motor para escaparnos de una vida de aceptación y de sumisión,  fingimos al tal grado que llegamos a pensar que en realidad no podemos, y que lo que estamos haciendo es lo único que podemos hacer.

Cuando en realidad, tener miedo el miedo no es malo https://sergeline.com/el-miedo-que-es-una-realidad/#respond, incluso es bueno tenerlo, porque nos ayuda a darnos cuenta de lo que tenemos que enfrentar y de los recursos que poseemos para afrontar aquello que despierta esa sensación en nosotros.

Después de la experiencia con el miedo de mi acompañante en el viaje, me enfrenté con la equivocación, incluso escribí un texto para nunca olvidar aquel momento vivido https://sergeline.com/equivocate-de-tanto-tropezar-ya-se-camina/

Era un sábado en la tarde, salí del supermercado para ir a mi casa, delante de mí había un camino largo, pero en la esquina donde estaba estacionada podría dar a reversa y doblar de un pronto a la derecha en vez de ir  derecho por al camino largo que ya mencioné. En este momento para mí era lo más sabio y correcto, y así lo hice, pero lo que no me puse a pensar era que aquella esquina es un cruce, y no se debe dar reversa por el transito. Pero, lamentablemente, esta reflexión me vino a la mente luego de haber chocado a un taxi Uber que venía justamente donde iba a doblar, pero como cualquier chófer,  los espejos te muestran los que vienen detrás, no los del lado.

Gracias a Dios el taxista es una persona muy comprensiva y muy calmada, entendió lo que ocurrió, no tuvimos que ir al seguro, lo resolvimos  entre nosotros como gente civilizada y no pasó a mayores.

En ocasiones, no tomamos una decisión por miedo de equivocarnos, sin pensar que la equivocación es parte del aprendizaje cotidiano. Además, este choque me enseñó que por más que queremos evitar equivocarnos, es algo con el cual tendremos que lidiar a diario, y que lo bueno de cada equivocación, cada intento es la experiencia que adquirimos. Hoy puedo dar fe, que cada una de mis equivocaciones me ha enseñado algo valioso, ya sé  que no se debe dar a reversa en una doble vía; no me avergüenzo de ninguna de ellas, porque es la suma de ellas la que llamamos EXPERIENCIA.

Por último, me enseñó a escuchar, a estar más atenta a cada señal y mensaje. Además de la comunicación que mantenemos con los demás chóferes por la calle, la cual sin necesidad de sacar la mano, usar frases, estamos comunicando desde que salimos de nuestras casas hasta que regresemos. Al igual, que desde que entramos la llave en el  llavín nuestro carro nos va diciendo cosas, que según la comunicación que llevamos con él,  nos va transmitiendo su estado de ánimo y sus preocupaciones.

Un carro es igual que nuestro cuerpo, a medida que le va pasando algo, nos va dando señales de aviso para que tomemos precauciones antes de que sea demasiado tarde. Tal vez lo que me pasó también te ha pasado a ti, o pasa pero no le prestaste atención por estar tan enfocado/a en lo tuyo, pero deberías de prestar más atención a tu carro.  Más aún para nosotras las mujeres que mayormente lo único que hacemos es entrar la llave y arrancar,  también ponerle gasolina cuando la necesidad se presenta.

Hace algunos días que el intentaba decirme que no se sentía bien, pero no le prestaba suficiente atención, hasta que en pleno de la calle se dejo de acelerar. Yo venía sintiendo que aceleraba con dificultades, pero lo presionaba para que lo haga, sin pensar en su estado casi acabe con su pulmón (la transmisión). Por suerte para mí, lo que intentaba decirme era que no recibía suficiente oxigeno, había que cambiarle el filtre y el aceite; apagué el motor por un tiempo hasta que se enfrió y lo volví a prende para llevarlo donde el mecánico, pero esta vez, no lo presioné,  fui despacio con él porque ya sentía su dolor.

No espere que te pase como a mí, sé atento/a, vive ésta experiencia aprendiendo cada cosa que se te presente. No lo considere como un simple vehículo, hazlo parte de tu vida como lo que es, no te estoy pidiendo que te conviertes en un mecánico profesional, pero que seas un poquito como mi amigo Eugeno, porque el mantiene una comunicación tan estrecha con sus autos, que a veces tengo la impresión que su primer hijo saldrá con una llave en la mano al nacer, (Risasss).

Hoy te cuento mi historia, porque no me gustaría que te llegue a pasar como  a mí, que te quede en medio de la calle por no prestar atención a los avisos que te va dando. También estoy segura de que tú también tienes una experiencia igual de interesante e instructiva que contar al mundo,  me encantaría que la compartas con nosotros en un comentario. No olvides compartir este texto a este amigo que te vino a la mente al leer mi historia.

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3 comentarios en “Lo que  aprendí con mi vehículo”

  1. Me gusta el texto, creo que tengo algunas ideas sobre cuando esta manejando un vehículo,pues lo que sea una motocicleta or un carro, lo que yo aprendí es cuando estoy manejando, no es necesario de tener miedo es mejor que se actualiza como un soldado para enfrentar los obstáculos de la calle.

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